Síntomas como la pesadez en las piernas, hinchazón, dolor o calambres, presencia de varices o arañas vasculares, etc., son indicativos de insuficiencia venosa, un problema que afecta a gran parte de la población.

Y, ¿qué es exactamente la insuficiencia venosa? Pues es la dificultad de las venas, presentes en las extremidades inferiores, para empujar la sangre de vuelta hacia el corazón, venciendo la ley de la gravedad. Para ello las venas tienen un mecanismo de empuje, que cuando falla, hace que la sangre se estanque, dilatando y deformando así las paredes venosas: es lo que reconocemos como varices. También pueden aparecer arañas vasculares, en combinación con las varices, como resultado del aumento de la presión venosa, o también pueden aparecer por sí solas.

Este problema habitual, es más frecuente entre mujeres que entre hombres, principalmente mayores de 40 años, sobre todo en aquellas que padecen problemas de obesidad, son fumadoras, pasan mucho tiempo de pie o sentadas o están embarazadas.

Precisamente, son las piernas las que primero detectan los problemas circulatorios, que suelen agudizarse en los meses de verano, ya que el calor influye directamente en los problemas vasculares. No hay un tratamiento que solucione definitivamente estos trastornos pero sí podemos darte algunos consejos que ayudan a prevenirlos.

En primer lugar, te recomendamos los siguientes hábitos alimenticios:

  • Moderar el uso de sal en las comidas así como de alimentos demasiado salados, como conservas, salazones o embutidos.
  • Una dieta rica en fibra, mediante el consumo de fruta y verduras frescas favorece el tránsito intestinal y previene la aparición de varices o hemorroides. Entre las verduras más indicadas están el apio, la alcachofa, los espárragos, la calabaza, el calabacín, el tomate o el pepino. Entre las frutas, destacamos la manzana, la naranja, la piña o el kiwi.
  • Mantener un abundante consumo de agua, al menos dos litros diarios, o bien de otros líquidos como zumos, licuados de fruta u hortalizas o infusiones.
  • Evitar el sobrepeso, moderando el consumo de fritos, dulces o alcohol.

En segundo lugar, te damos los siguientes consejos preventivos:

  • Evita la exposición al calor, pues las altas temperaturas dificultan la circulación. Esto incluye las exposiciones prolongadas al sol o las duchas o baños de agua caliente. Se recomienda ducharse con agua templada, alternando o terminando con un chorro de agua fría, en las piernas, para tonificarlas.
  • Evita la ropa muy ajustada, que impida la circulación en las piernas, como el uso habitual de pantalones apretados, medias, pantys, botas o cinturones. Cuida también el calzado, evitando tacones muy altos o zapatos que opriman el pie.
  • Evita los anticonceptivos con alto nivel de estrógenos.
  • Evita el consumo de alcohol y tabaco.
  • Evita el sedentarismo y procura caminar todos los días o practicar deportes como el ciclismo, el footing o la natación. Si pasas muchas horas sentada procura no cruzar las piernas y levántate de vez en cuando, al menos cada dos horas.
  • Masajea pies y piernas al aplicarte cremas siempre en dirección ascendente, de abajo a arriba, del tobillo hacia el muslo.
  • Elevar las piernas cuando se está tumbado o sentado, facilita la circulación ascendente.
  • Activa la circulación por la noche, antes de dormir, haciendo ejercicios con los pies, como caminar alternativamente de puntillas y de talones durante unos minutos.

Sigue estos consejos y... ¡a correr!









Recomendamos