En 1989, el farmaceútico Josep Martí Tor creo una exclusiva fórmula para la regeneración e hidratación de la piel, y la recogió en una ampolla de cristal ámbar, creando una nueva categoría en el sector dermocosmético.
En su interior se amalgamaban sabiamente dos activos hoy universales, en aquel momento grandes desconocidos para la mayoría, la vitamina C pura y los Proteoglicanos. Una fórmula única, avanzada y sobre todo, eficaz. La primera ampolla de Proteoglicanos y Vitamina C se formuló en 1989 como fórmula magistral, gracias al carácter curioso e innovador del farmaceútico, que colaboró con los dermatólogos de la época para desarrollar las mejores fórmulas para las distintas necesidades de los pacientes.
Los proteoglicanos son una piedra angular del laboratorio que ha patentado su propio proteoglicano, el 'Proteum 89+'. Estas moléculas, presentes en nuestro organismo, cuentan con la virtud de rehidratar la piel desde el interior.Desde sus inicios, en 2008, la firma trabaja en el Parc empresarial de Cervelló en unas instalaciones que actualmente cuentan con 10.000 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas de diseño moderno y con las últimas tecnologías y sistemas. En 2020 una ampliación sumó 3.000 metros cuadrados más destinados a los departamentos de investigación y logística. Algo que permite a MartiDerm aplicar sus conocimientos de manera precisa y controlar todo el proceso de creación y puesta a la venta de sus productos, desde la investigación y desarrollo hasta el enbalaje y distribución a los puntos de venta de todo el mundo.
MartiDerm ha conseguido desarrollar las nueve ampollas que dan respuestas adaptadas a las necesidades particulares y problemáticas de los distintos tipos de piel, conviertiéndose en un éxito de ventas en las farmacias españolas que también traspasa fronteras conquistando los mercados de China y Corea a través de la venta on-line y otros 30 países donde también está presente actualmente.
Montse Martí, CEO e hija del fundador Josep Martí, explica desde su experiencia y perspectiva en la primera línea de la creación y desarrollo de MartiDerm.
"Las primeras ampollas de Proteoglicanos y Vitamina C que formuló mi padre hace 30 años se elaboraban de manera individualizada como fórmulas magistrales y bajo prescripción médica. Se formularon como complemento para contrarrestar la sequedad e irritación en la piel sometida al tratamiento con ácido retinoico tópico para el fotoenvejecimiento cutáneo. Se recomendaba la aplicación de una crema con ácido retinoico a concentraciones crecientes por las noches y una ampolla con esa combinación única de activos hidratantes y reafirmantes (proteoglicanos) y antioxidantes (vitamina C). Debido precisamente a la presencia de vitamina C, se escogió el envase de vidrio topacio con atmosfera inerte para preservar de la oxidación. Recuerdo que los pacientes, cuando terminaban el tratamiento, pedían al dermatólogo si podían seguir con las ampollas de la Farmacia Martí Tor debido a los espectaculares resultados conseguidos y la luminosidad de la piel. Fue de este modo que la demanda de ampollas en nuestra Farmacia, origen del actual Laboratorio, fue creciendo de manera exponencial".