Cómo prevenir el dolor de cabeza durante el confinamiento y la desescalada
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Ansiedad, dolor de cabeza, frustración, por ejemplo, son algunos de los síntomas que experimentamos a raíz de la cuarentena y la posterior desescalada. Ambas situaciones atípicas afectan a nuestra salud e incrementan la visita a nuestra farmacia de confianza, en opinión de Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia.
Principales recomendaciones
» Ansiedad. En estos días es habitual recurrir a pensamientos negativos relacionados con la obsesión por el contagio, incertidumbre por las consecuencias posteriores, preocupación por los seres queridos, por ejemplo, que nos vuelven negativos, frustrados o malhumorados. Es importante no consumir en exceso información sobre la situación actual y seleccionar muy bien las fuentes que se consultan. También ayuda el compartir momentos cotidianos con familia y amigos, por ejemplo, con las videollamadas.
» Horarios organizados. De lo contrario, se experimenta frustración por la sensación de no hacer todo lo que se quiere, e incluso provoca una pérdida de la noción real del tiempo, desajustes de alimentación, mal humor y problemas de sueño. Tampoco es recomendable planificar una agenda diaria saturada de actividades. Pero, en la medida de nuestras posibilidades, deberíamos establecer horarios y rutinas para trabajar, comer, disfrutar del ocio, tener tiempo para nosotros mismos y descansar, por ejemplo.
» Consumo de contenidos en dispositivos electrónicos. Bien por trabajo u ocio, son muchas las horas que pasamos delante de las pantallas. Esto tiene múltiples consecuencia negativas para nuestra salud -malas posturas que afectan a caderas, rodillas o tobillos, incluso sequedad ocular o problemas de piel derivados de la luz azul-. Es importante descansar la vista mirando cosas a largas distancias, vigilar las posturas y moverse y estirarse al menos cada hora.
» El menor ejercicio físico contribuye de forma negativa a nuestro estado de ánimo y a experimentar contracturas o tensión muscular, fruto de las malas posturas. Pero también el exceso de ejercicio, si no se estaba acostumbrado, y especialmente si se realiza en horario casi nocturno, puede ser perjudicial para tener un sueño de calidad. Mejor hacer ejercicio adaptado a nuestra forma física y evitar hacerlo por la noche.
» La carencia de vitamina D, relacionada con el sol que ahora se disfruta menos, provoca falta de concentración, apatía, insomnio, y dolor de cabeza. Es importante tratar de exponerse al sol, con la debida protección de piel, al menos entre 20 y 60 minutos diarios. También el consumo de alimentos como pescados grasos ayuda a mejorar el nivel de esta vitamina.
» El consumo de productos procesados, estimulantes, exceso de azúcar, harinas o alcohol afectan también al estado de ánimo, calidad de sueño, higiene intestinal, y todo esto puede provocar dolor de cabeza. Una dieta equilibrada, con el consumo de calorías diario adaptado a nuestra actual situación y desgaste energético, compuesta principalmente por hortalizas, verduras, legumbres y frutas, contribuirá a hacernos sentir mejor.
» Todos los factores expuestos afectan directamente al descanso. Para tener un sueño reparador es importante cumplir unos horarios fijos, levantarse pronto y recibir estímulos de luz natural en las primeras horas del día, así como muy tenues antes de ir a dormir. Se recomienda evitar, al menos durante la hora anterior a irse a la cama, el uso de dispositivos que emitan luz azul, realizar ejercicio físico o mental intenso o hacer una cena copiosa y muy cercana a la hora de conciliar el sueño. Es recomendable también el uso de una férula de descarga para evitar los efectos de la tensión de mandíbula y dormir preferiblemente de lado o boca arriba.
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